
Mi trabajo nace de una forma de mirar que no busca solo mostrar lo que está delante, sino detenerse en aquello que a menudo pasa desapercibido. Me interesa la imagen como espacio de observación, pero también como territorio de transformación. A partir de la fotografía he ido construyendo una relación cada vez más personal con la realidad, no tanto para reproducirla fielmente como para interpretarla desde la emoción, la memoria y la percepción.
A lo largo del tiempo, mi manera de trabajar ha ido cambiando. Partí de una fotografía más ligada al registro y al detalle, pero poco a poco sentí la necesidad de abrir esa mirada a otros lenguajes y a nuevas posibilidades expresivas. Ese proceso me ha llevado a explorar también el ámbito digital, no como una ruptura con la fotografía, sino como una continuación natural de mi recorrido. En ambos casos, lo que permanece es el deseo de encontrar una imagen que sugiera más de lo que explica.
Me interesa especialmente esa zona en la que la imagen deja de ser una simple representación y empieza a generar preguntas. La fragmentación, la distorsión, la huella del tiempo, el error o la intervención sobre lo real forman parte de una búsqueda que intenta desplazar la mirada habitual y abrir un espacio más ambiguo, más libre y también más poético. No entiendo la imagen como algo cerrado, sino como una forma de resonancia, un lugar donde la realidad puede adquirir otro espesor.
En mi trabajo conviven la atención al detalle y la voluntad de experimentar. A veces parto de escenas, objetos o lugares concretos; otras veces, la propia imagen me lleva hacia territorios menos previsibles. Me interesa esa tensión entre control e incertidumbre, entre lo que se busca y lo que aparece de manera inesperada durante el proceso. Muchas veces es precisamente ahí donde encuentro el sentido más profundo de una obra.
Más que ofrecer respuestas, mi intención es crear imágenes que inviten a mirar despacio, a detenerse y a establecer una relación más íntima con lo visible. Entiendo cada proyecto como una forma de exploración y cada obra como una posibilidad de abrir una experiencia. En ese recorrido, la fotografía y la imagen digital no se oponen, sino que dialogan entre sí como parte de una misma necesidad: seguir mirando, seguir buscando y seguir encontrando nuevas formas de expresión a través de la imagen.