Entrada a viviendas interiores

450,00 Impuestos no incluidos

Al capturar esta fotografía en Chefchauen, Marruecos, me invadió una sensación de misterio y tranquilidad. Las entradas a las viviendas interiores, con sus puertas de madera robustas y las paredes azules características, evocaban una rica historia de vidas vividas detrás de cada umbral. Me imaginé los innumerables momentos de alegría, tristeza y cotidianeidad que esas puertas han presenciado. La luz tenue del sol, filtrándose por el estrecho callejón, acentuaba las texturas y los colores, creando un ambiente casi mágico. Sentí una profunda conexión con el lugar y una curiosidad por las historias escondidas detrás de cada puerta.

Título de la obra
Entrada a viviendas interiores
Edición Limitada
Si
Edición numerada
Si
Tirada
5
Certificado de autenticidad
Si
Técnica
Fotografía digital
Impresión
Directa sobre aluminio Dibond
Formato
Vertical
Dimensiones
30 x 45 x 0.3 cm
Piezas
Una pieza
Soporte
Aluminio Dibond
Sujeción
Bastidor de aluminio
Año
2017
Empaquetado
En caja de cartón reforzada
Categoría:

Descripción

La fotografía “Entrada a Viviendas Interiores” nos invita a cruzar el umbral hacia un espacio privado en Chefchauen. Este pasaje, pintado en distintos tonos de azul, crea un efecto casi etéreo, con la luz que se filtra suavemente a través de la puerta al fondo, sugiriendo la calma y serenidad que caracterizan los hogares dentro de la ciudad.

El juego de luces y sombras y el punto de fuga que nos lleva hacia la luz al final del pasillo, evocan una sensación de misterio y expectativa. En esta imagen, se captura la simplicidad arquitectónica y la belleza cromática que hacen de Chefchauen un lugar único.

Con “Entrada a Viviendas Interiores”, he querido explorar la interacción entre la luz, el color y el espacio, y ofrecer una perspectiva sobre la vida cotidiana que usualmente permanece oculta a los ojos del transeúnte. Es un homenaje a la privacidad y la quietud que residen en las viviendas de esta encantadora ciudad.

Detrás de Cada Puerta

En Chefchauen, calle azulada,
donde el sol tímido juega,
las puertas, en su maraña,
guardan vida, guardan tregua.

Puertas de madera vieja,
hablan de tiempos pasados,
susurros entrelazados,
de historias que el viento deja.

Cada umbral, un misterio,
cada sombra, un suspiro,
donde el alma en su giro,
encuentra su cautiverio.

La luz dibuja en las paredes,
trazos de oro y de sombra,
y en su danza se desborda,
el silencio de las redes.

Las paredes, azul cielo,
sostienen el peso leve,
de una calma que se mueve,
entre el olvido y el anhelo.

Las puertas, fieles guardianas,
del secreto y de la vida,
ven pasar en su medida,
la risa y la lágrima hermana.

Chefchauen, rincón bendito,
donde cada entrada encierra,
el eco de una tierra,
que en su azul se hace infinito.

Detrás de cada puerta,
un universo escondido,
de un pasado compartido,
de una esperanza abierta.

Y yo, en mi paso errante,
detengo mi caminar,
para en el azul soñar,
y en las puertas, ser amante.