Asomado a la Alcazaba

450,00 Impuestos no incluidos

Frente a la imponente Alcazaba, siento un profundo respeto por la historia que estas piedras guardan. Cada torre, cada muro, resuena con los ecos de siglos pasados, de batallas y conquistas, de vidas y amores que aquí encontraron su escenario. La luz del sol ilumina sus antiguos contornos, resaltando la majestuosidad de esta fortaleza que ha resistido el paso del tiempo.

Mientras enfoco mi cámara, una brisa suave acaricia mi rostro, como si los susurros del pasado quisieran contarme sus secretos. Desde lo alto, la vista se despliega ante mí en una vastedad impresionante, un mar de olivos y un valle fértil que se extiende hasta donde alcanza la vista. En este momento, me siento como un explorador de almas, capturando no solo la imagen, sino la esencia misma de la historia y el poder de la Alcazaba.

Cada fotografía es un intento de atrapar la grandiosidad y el misterio que emana de esta fortaleza. Siento una conexión profunda con el pasado y una admiración inmensa por la resiliencia de estas piedras que, como guardianes eternos, han visto pasar generaciones. La Alcazaba, en su imponente serenidad, me invita a reflexionar sobre el tiempo y la belleza eterna de la historia.

Título de la obra
Asomado a la Alcazaba
Edición Limitada
Si
Edición numerada
Si
Tirada
5
Certificado de autenticidad
Si
Técnica
Fotografía digital
Impresión
Directa sobre aluminio Dibond
Formato
Vertical
Dimensiones
30 x 45 x 0.3 cm
Piezas
Una pieza
Soporte
Aluminio Dibond
Sujeción
Bastidor de aluminio
Año
2017
Empaquetado
En caja de cartón reforzada
Categoría:

Descripción

Esta fotografía capta un momento de contemplación y conexión con el pasado. Se ve una figura solitaria, de pie en un pasillo arqueado, mirando hacia el patio de la Alcazaba. La arquitectura morisca se destaca por sus curvas y los tonos cálidos de las paredes, creando un pasaje que nos guía hacia la luz y el espacio abierto.

La figura, vestida con una túnica tradicional que complementa la paleta de colores de la escena, parece estar en un estado de reflexión profunda. La disposición de los arcos y la luz suave que se filtra a través de ellos añade una sensación de tranquilidad y atemporalidad. Esta imagen invita al espectador a reflexionar sobre la historia y las vidas que han pasado por estos espacios históricos, y a ponderar la tranquilidad que contrasta con la vida cotidiana fuera de estos muros antiguos.

Como fotógrafo, busco capturar esos instantes únicos donde la arquitectura y las personas se encuentran, creando historias visuales que resuenan con la riqueza cultural y la historia de lugares como la Alcazaba.

Ecos de la Fortaleza

Desde la Alcazaba, vigía eterna,
contemplo el vasto mundo que se externa.
Sus murallas, guardianes del ayer,
custodian secretos que el viento quiere ver.

Torres altivas, testigos de historia,
resplandecen bajo el sol en su gloria.
Cada piedra, un susurro del pasado,
cada sombra, un recuerdo atesorado.

El cielo azul, lienzo de infinitos,
abraza la fortaleza con sus mitos.
Las águilas, en vuelo majestuoso,
rondan el castillo, firmes y orgullosas.

La brisa, mensajera de tiempos remotos,
acaricia las almenas en sus devotos.
Trae aromas de tierras lejanas,
de batallas, de paz, de horas tempranas.

El sol, en su apogeo dorado,
baña la Alcazaba en su resplandor callado.
Las sombras juegan en sus rincones,
tejiendo historias, creando ilusiones.

Desde lo alto, la vista se expande,
un mar de olivos, un valle que arde.
La tierra se extiende, fértil y viva,
bajo la mirada de la Alcazaba altiva.

En este rincón de esplendor y calma,
se entrelazan los hilos del alma.
La fortaleza, en su imponente abrazo,
nos invita a soñar, a sentir su lazo.

Así, en la Alcazaba, encuentro mi ser,
entre piedras y viento, en un eterno creer.
Un poema de historia, de amor y poder,
donde el pasado y el presente se logran ver.