Shadow

2.500,00 Impuestos no incluidos

Esta obra es una exploración de la ilusión y la percepción. Capturé el reflejo de una escultura que asemeja un árbol en un lago artificial en el centro de la ciudad. Mi objetivo era jugar con la percepción del espectador, haciendo que se pregunte qué es real y qué es simplemente una interpretación visual. La escultura, con sus formas distorsionadas y su apariencia orgánica, se transforma en el agua, creando la ilusión de ser un árbol real.

Lo que me atrae de esta imagen es la manera en que la textura del pavimento y las ondulaciones en el agua colaboran para convertir una obra de arte estática en una escena dinámica y casi viva. Los verdes profundos del reflejo contrastan con los grises fríos del pavimento, sugiriendo una fusión entre lo natural y lo artificial. La fotografía invita al espectador a cuestionar su percepción y a encontrar la belleza en la ambigüedad.

Título de la obra
Shadow
Edición Limitada
Si
Edición numerada
Si
Tirada
4
Certificado de autenticidad
Si
Técnica
Fotografía digital
Impresión
Directa sobre aluminio Dibond
Formato
Vertical
Dimensiones
50 cm x 75 cm x 0,3 cm
Piezas
Una pieza
Soporte
Aluminio Dibond
Sujeción
Bastidor de aluminio
Año
2019
Empaquetado
En caja de cartón reforzada
Categoría:

El Árbol de Sombras

Un relato inspirado por la fotografía

En una tarde nublada, Sofía caminaba por las calles vacías, sumida en sus pensamientos. El aire fresco y la ligera llovizna creaban una atmósfera de introspección. Fue entonces cuando un destello de color en el pavimento llamó su atención. Allí, en un charco solitario, se reflejaba la imponente figura de un árbol. Pero Sofía sabía que no era un árbol ordinario; era una escultura que, gracias al agua, adquiría una vida propia.

Sofía se detuvo, fascinada por la visión. En el reflejo, la escultura parecía cobrar vida, sus formas metálicas transformándose en ramas y hojas que susurraban secretos al viento. Parecía un guardián silencioso, testigo de innumerables historias que la ciudad había olvidado. Cerró los ojos por un momento, permitiendo que el murmullo del agua y la presencia de la escultura la envolvieran.

Cuando los abrió de nuevo, el reflejo había cambiado ligeramente, las ondas en el agua distorsionando la imagen. Pero aún así, la escultura permanecía, su sombra líquida recordándole que incluso en los lugares más grises y duros, la imaginación encontraba una manera de manifestarse.

Sofía pensó en todas las veces que había pasado por esa calle sin prestar atención, sin darse cuenta de los pequeños milagros que ocurrían a su alrededor. La escultura, con su reflejo efímero, le enseñaba a ver más allá de lo evidente, a encontrar belleza en lo transitorio y en la ilusión.

Con una sonrisa en los labios, Sofía continuó su camino, llevando consigo la lección del árbol de sombras. Sabía que la próxima vez que lloviera, buscaría ese charco, deseando ver de nuevo el reflejo de la escultura y recordar que, aunque todo cambie, la esencia de lo que realmente importa siempre encuentra una manera de perdurar, incluso si es solo a través de una ilusión momentánea.