Fiery Reflections

2.500,00 Impuestos no incluidos

Esta fotografía captura una escena donde los colores cálidos y vibrantes se reflejan en el agua, creando una ilusión de fuego líquido. Las tonalidades rojas, naranjas y amarillas se mezclan con matices oscuros, evocando una sensación de calor y dinamismo. Quiero que el espectador se pierda en esta imagen, descubriendo cómo los reflejos pueden transformar una simple superficie en una experiencia visual intensa y fascinante. Cada detalle cuenta una historia, invitando a una reflexión sobre la percepción y la belleza en lo inesperado.

Título de la obra
Fiery Reflections
Edición Limitada
Si
Edición numerada
Si
Tirada
4
Certificado de autenticidad
Si
Técnica
Fotografía digital
Impresión
Directa sobre aluminio Dibond
Formato
Horizontal
Dimensiones
75 cm x 50 cm x 0,3 cm
Piezas
Una pieza
Soporte
Aluminio Dibond
Sujeción
Bastidor de aluminio
Año
2019
Empaquetado
En caja de cartón reforzada
Categoría:

El Misterio del Fuego Reflejado

Relato inspirado por la fotografía.

En la antigua ciudad de Zafiro, había un rumor que circulaba entre los habitantes: un callejón olvidado donde el fuego y el agua se encontraban en una danza mágica. Curioso por naturaleza, Andrés decidió explorar esta leyenda urbana. Una tarde, después de una tormenta, encontró el callejón escondido tras un laberinto de calles empedradas.

Al adentrarse en el callejón, Andrés notó cómo los charcos de agua reflejaban colores intensos y cálidos, como si las paredes estuvieran en llamas. Fascinado por el fenómeno, se acercó más y vio algo sorprendente: las ondulaciones en el agua parecían moverse con vida propia, creando figuras y formas que se transformaban ante sus ojos.

De repente, una figura emergió del reflejo. Era un ser etéreo, hecho de luz y sombra, con ojos que parecían brasas ardientes. “Bienvenido, Andrés,” dijo la figura con una voz que resonaba como un eco suave. “Soy Ignis, el Guardián del Fuego Reflejado. Has descubierto el portal entre los elementos.”

Ignis extendió una mano y Andrés, sin pensarlo dos veces, la tomó. Al instante, fue transportado a un mundo donde el fuego y el agua coexistían en perfecta armonía. Las cascadas de agua se mezclaban con llamas danzantes, y los ríos de lava fluían junto a corrientes de agua cristalina.

Ignis le mostró maravillas inimaginables: bosques de árboles ardientes cuyas hojas eran llamas vivas, lagos de agua luminiscente que brillaban con colores del atardecer, y criaturas mágicas que se movían entre ambos elementos con gracia y elegancia. Andrés se maravillaba con cada vista, sintiendo que había encontrado un lugar donde la magia y la realidad se entrelazaban.

Después de lo que parecieron horas, Ignis le dijo que era hora de regresar. “Recuerda, Andrés,” dijo, “la clave para ver este mundo es mantener viva tu curiosidad y tu capacidad de asombro. El fuego y el agua siempre estarán en equilibrio, esperando a ser descubiertos.”

Andrés volvió al callejón, ahora seco bajo el sol. Miró los charcos vacíos y sonrió, sabiendo que cada vez que lloviera, el portal al mundo del fuego reflejado se abriría. Con su corazón lleno de nuevas historias y su mente rebosante de inspiración, regresó a casa, listo para compartir el misterio y la maravilla que había encontrado en el callejón de los reflejos de fuego.